Conoce a Lourdes Sol, perfumista senior en Ravetllat Aromatics

27 diciembre 2023

Descubre su fascinante trayectoria en el mundo de las fragancias. Desde sus recuerdos de la infancia, llenos de aromas mediterráneos, hasta convertirse en una experimentada perfumista en una de las casas de fragancias independientes más antiguas de Europa. Desvelaremos los secretos detrás de su experiencia y cómo Lourdes ha desempeñado un papel fundamental en el éxito de la empresa.


¿Cómo empezó tu pasión por la perfumería?

Mi amor por la perfumería comenzó desde muy joven. Crecí en Barcelona y desde niña recuerdo recoger plantas aromáticas y usarlas para preparar mezclas especiales que ofrecía a mi familia. Me entusiasmaba especialmente el olor de las flores en el jardín de mi madre, la dulce fragancia de las rosas y geranios, y el aroma del tomillo, lavanda o romero. Siempre descubría nuevas esencias y disfrutaba explorando cómo combinarlas.


¿Qué olores te recuerdan entonces a tu infancia?

En casa, recuerdo con cariño los aromas que salían de la cocina, donde mi madre preparaba platos locales asados, guisos con almendras fritas, laurel, ajo, cebolla…
En las vacaciones, íbamos a un pueblo de montaña en los Pirineos donde pasábamos mucho tiempo en la naturaleza. Esos recuerdos me evocan el olor húmedo del almizcle, el pino fresco, los hongos terrosos que recolectábamos para cocinar o el humo de las estufas de carbón en las casas.
También recuerdo la fragancia cítrica de Royale Ambree, que era la tradicional agua de colonia que toda mi familia usaba en ocasiones. En ese momento, era habitual que todos los miembros de una familia usaran la misma fragancia, y creo que eso ayudaba a crear un vínculo especial.


¿En qué momento tu interés por la perfumería se convirtió en una profesión?

Como ya he dicho, crecí en San Andreu, a las afueras de Barcelona, donde se encontraban las primeras instalaciones de Ravetllat Aromatics. Era un negocio familiar que existía desde hacía generaciones, desde principios de los años 30, y todos conocíamos a la familia Ravetllat. Desde mi casa se podía oler la gran variedad de fragancias que salían de su fábrica y eso siempre me atrajo enormemente.
Poco después de obtener mi título en química, comencé a trabajar allí, junto a Ernesto Ravetllat, el padre de nuestra actual CEO Silvia Ravetllat. Él fue quien me enseñó los entresijos del oficio, que en ese momento requería mucho autoaprendizaje, creatividad y perseverancia.
Recuerdo el esfuerzo del Sr. Ernesto para obtener ediciones de libros de perfumería técnica que, en aquel momento, venían de Francia y eran muy difíciles de conseguir. Esa fue quizás la lección más importante que recibí de él: que solo a través de la pasión y la perseverancia se puede construir algo importante.


¿Cómo ha cambiado el trabajo de un perfumista a lo largo de los años?

Cuando comencé a trabajar en Ravetllat Aromatics hace 45 años, tanto la empresa como la industria estaban en sus primeras etapas de desarrollo.
Dentro de la empresa, el papel del perfumista era mucho más amplio y requería una gran variedad de habilidades, desde funciones de laboratorio hasta la formulación más compleja, o dar apoyo técnico a los clientes en sus procesos de fabricación.
El equipo técnico disponible en ese entonces era mucho menos sofisticado y preciso que hoy en día. Esto lo compensamos desarrollando una memoria olfativa más aguda y siendo creativos y flexibles en las formulaciones.
Actualmente, los avances tecnológicos han dado a los perfumistas una gama completamente nueva de herramientas y un poder analítico que era impensable en aquel entonces. Ahora tenemos acceso a más información, mejores herramientas y un abanico mucho más amplio de materias primas. Sin embargo, no debemos olvidar las buenas prácticas de siempre, ya que la intuición y la creatividad que desarrollábamos en aquel entonces son activos esenciales para un perfumista también hoy día.


¿Consideras que la perfumería es más un arte o una ciencia?

Creo que es una mezcla única de ambas. El lado artístico es crucial, ya que la habilidad más grande de un perfumista es la creatividad: la capacidad de combinar ingredientes de manera armoniosa y dar vida a experiencias olfativas únicas.
Por otro lado, la ciencia juega un papel esencial en el proceso creativo, ya que nos brinda las herramientas prácticas y analíticas para innovar y encontrar nuevas soluciones a los proyectos. Gracias a los avances científicos, hemos descubierto toda una gama de nuevas moléculas que abren un universo de posibilidades en formulación y aplicación.
Además, en la actualidad, la regulación en constante evolución está impulsando un nuevo tipo de creatividad en el mundo de la perfumería. Los perfumistas ahora tienen el doble desafío de seguir innovando mientras cumplen con unos estándares técnicos y regulatorios cada vez más rigurosos. Esta situación vuelve a reafirmar la idea de que la perfumería es tanto un arte como una ciencia.
Ahora más que nunca, los perfumistas deben ser extremadamente técnicos y, al mismo tiempo, seguir teniendo un alma artística.